sábado, 4 de mayo de 2013

Aldemond. [Ana, Cristina y María]


CAPÍTULO 1.

Es mi difunta tía. Me llama. Me dice que vaya con ella. Yo la sigo, me coge del brazo y me pone frente a ella con la cara entre sus manos y, entonces, me doy cuenta de una extraña forma en la parte blanca de sus ojos. Es un triángulo.

Ya es de día, me levanto sobresaltada y me doy cuenta de que es el mismo sueño, que todo ha vuelto a suceder pero algo ha cambiado esta vez he visto un triángulo en el ojo de mi tía.
- Caroline, cariño, ya está el desayuno. Baja. – Era mi madre, supongo que ya es la hora de irse al instituto. Me visto rápido, unos vaqueros bastante ajustados con una sudadera roja y ancha. Me miro al espejo y comienzo a maquillarme, entonces me doy cuenta de una pequeña y negra mancha en ojo derecho.  Bajo y veo a mis padres y a mis dos hermanos pequeños, Dalton y Philip.
- Mirla y Marco te están esperando en la puerta, date prisa, es el primer día de clase, ¿no querrás llegar tarde?- dijo mi madre al verme. La verdad, es que me daba igual, lo pensé pero no lo dije.
- No, mamá, ya salgo.
- Vale, hija que te vaya bien.
Salgo por la puerta y veo a los dos hermanos, son mellizos pero no se parecen en nada ya que Marco es más alto que Mirla y mucho más esbelto, mientras que Mirla no suele destacar mucho ya que es una chica bajita y de caderas anchas, y aunque no sea una chica que llame demasiado la atención liga bastante con los chicos. En lo único que se parecen es en el color ceniza de su pelo y en sus grandes y azules ojos. Lo cierto es que Marco destacaba mucho más que su hermana. Últimamente lo he visto más cambiado, se iba con otro tipo de gente. Este verano no lo he visto mucho, cuando iba a buscar a Mirla casi nunca estaba.
Vamos caminando hacia el instituto, no me había dado cuenta que Mirla me estaba hablando. Me siento un poco incómoda, Marco lleva mucho tiempo callado al igual que yo, pero por la expresión de su cara creo que está pensando en algo importante; su hermana no le hace mucho caso, me pregunto si estarán enfadados, pero no lo creo.
-¿Por qué llevas tanto tiempo callada?- me pregunta Mirla. No sabía que responderle así que le dije lo primero que se me ocurrió.
- Estaba pensando en cómo será nuestro primer día de instituto. Ojalá no nos vuelva a tocar el Sr.Wikelman, es un profesor odioso. Mirla me mira y comienza a reírse, pero Marco sigue igual.
-Carol el Sr.Wikelman no era tan malo, además se retiró el año pasado, dudo mucho que nos vaya a tocar. Nos volvemos a reír, pero Marco no hace ni una sola mueca. Para intentar romper el hielo le pregunto a Marco que clases ha elegido. Tarda un rato en contestar, pero finalmente me contesta.
- He elegido las clases de ciencias y economía. ¿Y tú?- me pregunta sin mucho interés.
- Vaya…- digo.- Justamente yo he elegido arte y literatura. Mirla me contesta un poco más animada que su hermano.
- Entonces no estaremos juntas en la clase. Las clases no serán igual sin ti.- me dice ella mientras que se ríe.
- ¿Te alegras de que no estemos juntas, verdad?- le pregunto soltando una carcajada.
- En realidad si.- Me contesta ella volviéndose a reír.
- Muy bonito, eh… Ya me pedirás algo.- Le contesto con una leve sonrisa a lo que ella me responde riéndose cada vez más fuerte. – Así los chicos de la clase me harán caso a mí.
De repente nos damos cuenta que Marco se ha ido, va con una chica de la que me suena bastante su cara, no consigo recordar su nombre pero estoy segura de que la conozco. Con lo cabezota que soy antes de irme tengo que conseguir acordarme. Mirla se despide de mí y me dice que nos veremos en el descanso, yo también me despido y me dirijo a mi clase. Miro la puerta, es verde y gruesa está hecha de madera, miro un poco más hacia arriba y encuentro un cartel con forma rectangular no muy grande; en el interior de ese pequeño rectángulo puedo ver que pone “3º C”. No me puedo creer que este apuntó de cumplir 15 años, todavía recuerdo cuando me iba a jugar con Mirla y Marco, muchas veces Marco y yo nos escondíamos en el armario de sus padres, recuerdo que estaba muy oscuro y a mí me daba miedo, entonces Marco me decía que no tenía que preocuparme que él me protegería de todos los monstruos y yo me reía; después salíamos del armario y asustábamos a Mirla. Me he dado cuenta que llevo un rato parada delante de la puerta me decido a entrar pensando que nadie me estaba mirando ya que he estado un bastante despistada, pero me doy cuenta de que dos chicos muy guapos se están riendo de mí. Supongo que será por lo de la puerta me siento detrás de ellos porque no veo más asientos vacíos. El profesor escribe su nombre en la pizarra como de costumbre, nunca había visto a este profesor parece ser que es nuevo se llama Sr.Barley. Los chicos de delante son bastantes guapos uno de ellos tiene la piel morena, con unos ojos enormes color almendra y el pelo ondulado, lo lleva estilo melena y es castaño; el otro chico también es bastante guapo es rubio, su piel es más blanquita y tiene pecas en sus mejillas sus ojos son negros como el carbón. Ha acabado la clase, no me lo puedo creer me he pasado toda la hora mirando al chico de pelo castaño, es muy guapo y por lo que me ha parecido escuchar se llama Jason. Estoy deseando contárselo a Mirla. Las dos siguientes horas se me pasan bastante rápido y no porque esté pensando en el chico, es que llevo toda la mañana dándole vueltas a lo del sueño. Quizás le estoy dando demasiada importancia. Suena el timbre, es la hora del almuerzo estoy emocionada, quiero ver a Mirla ya para contárselo. Es medio día. Me precipito al comedor, al entrar veo a Mirla en una mesa con su hermano y la chica de esta mañana, me da rabia no conseguir acordarme de quien es. Me resulta tan familiar, es como si ya la hubiese visto antes en algún sitio pero no sé en dónde. Veo raro que Marco esté en la misma mesa que su hermana ya que hace tiempo que dejaron de estar tan unidos como antes lo estaban y este verano se han distanciado mucho más, debido a las nuevas compañías de Marco. De todas formas cojo una bandeja con una sopa de un color verde moco, no tiene muy buena pinta pero tengo mucha hambre; una hamburguesa y una manzana. Quizá esto último sea lo más bueno que haya. Me dirijo hacia la mesa donde se encuentran los mellizos y la chica de la que no recuerdo la cara.
-Heyyy, Carol, ¿Qué tal sin mi?- Me dijo Mirla en cuanto llego.
-Muy bien, he ligado mucho- nos reímos las dos.-¿y tú?- Le pregunto con una amplia sonrisa muy burlona.
-Bueno, digamos que no he ligado- Suelta una carcajada y de repente sin que yo me lo espere oigo una voz. Es Marco.
-Carol, me gustaría presentarte a una amiga mía, Aéris esta es Carol.
-Encantada- digo y me acerco a darle dos besos cuando me doy cuenta de que ya sé quién es. Es la vecina de mi tía, un escalofrío me recorrió el cuerpo al acordarme de mi sueño. La verdad que me debería de haber acordado antes yo jugaba con ella cuando me quedaba los veranos unas temporadas en casa de mi tía. ¿Se acordará ella de mí?
-Lo mismo digo- dijo ella levantándose para darme dos besos.
Mirla no para de hablarme, pero sinceramente no la escucho, no paro de pensar en el sueño y en Aéris, es raro pero todo esto me resulta tan familiar, ese sueño que siempre se repite días antes de mi cumpleaños cada año se van haciendo más claras las imágenes y noto la llamada de mi tía como una urgencia como algo que debe de solucionar pero no sé cómo. ¿Pero qué estoy diciendo? Mi tía lleva muerta casi cinco años, no se todo esto es muy raro, tal vez debería contárselo a mis padres, pero algo dentro de mí me dice que no lo haga. Rápidamente me quito esa idea de la cabeza y me doy cuenta de que Marco y Aéris se han ido y estoy yo sola con Mirla que se encuentra muy callada.
-¿Quieres quedar esta tarde? Podemos ir al centro y comprar ropa.
- Vale, me parece un buen plan.
En eso toca el timbre, que nos anuncia que tenemos que volver a clase. Espero que el resto del día se pase rápido, no tengo más ganas de estar encerrada entre cuatro paredes. Antes de irme le digo a Mirla que le tengo que contar una cosa, me ha gustado dejarla con la intriga.
Estoy en clase y me he vuelto a sentar en el mismo sitio que antes, la diferencia es que los chicos de antes no están delante de mí. La verdad es que las clases sin Mirla son más aburridas. Noto el móvil vibrar en mi bolsillo, es la pesada de Mirla diciéndome que si se lo puedo contar ya; justo cuando estoy apuntó de contestarle veo que el Sr.Barley está justo encima de mí.
-Deme el teléfono señorita Lestran.- me dice con voz severa.
Se lo doy con un leve temblor en la mano. Es la primera vez que me pillan con el móvil en clase, tampoco es que lo saque mucho. El primer día de clase y ya me tienen que pasar cosas, no tengo remedio. Miro hacia delante y veo al chico de la melena ondulada castaña, me ha sonreído y luego se ha girado. Estoy feliz, lo cierto es que aunque lleve un día de locos tampoco me ha ido tan mal.
Suena el timbre, todos se levantan y salen; yo espero al profesor en la puerta, el Sr.Barley me devuelve el móvil y me dice que no se vuelva a repetir, yo le respondo que no volverá a suceder.
Busco a Mirla, la veo esta en la zona donde la gente deja sus bicis. Me aproximo hacia ella y comienza ha hablarme.
-Anda que me vas a contestar, cuéntame lo que me tenías que contar ya.- me dice Mirla.
-No te he contestado porque me han quitado el móvil.- le respondo yo con una irónica sonrisa.
-¿Qué te han quitado el móvil?- me dice sorprendida.
-Sí, y por tu culpa, además.- le digo
-Empieza a contarme lo que me tenías que contar.
Comienzo desde el principio a contarle todo lo que me ha sucedido esta mañana, desde lo del sueño que me repite todos los años hasta lo del moreno de pelo ondulado. Me dice que en su clase no hay chicos guapos y cuando ya llevamos un rato de camino me doy cuenta que Marco no está.
-Mirla, ¿y tu hermano?- pregunto sorprendida.
-Se ha ido con su amiga, esa, si, ¿cómo se llamaba?- dice ella sin esperar que yo respondiera.
-Aéris.- suelto rápidamente.
-Pues se ha ido con esa.- dice ella sin darle mucha importancia.
Ya hemos llegado, no hemos parado de hablar en todo el camino. Voy a entrar en mi casa, cuando Mirla me grita desde el otro lado de la acera. – Estate lista a las cinco, ponte guapa.- y me sonríe.
 




2 comentarios:

  1. Guau! Tenéis talento, sin duda alguna, es increíble como escribís. Me encantan las dos novelas y os voy a seguir en el momento en el que me conecte desde un ordenador :) Me encanta, espero que pronto tengáis muchos seguidores que os lean. Besos, espero impaciente los segundos capítulos de ambas novelas.

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  2. Muchas gracias, la verdad es que no sabíamos si publicarla en un blog porque no estábamos muy seguras de sí a la gente le iba a gustar. Nos lo pasábamos entre nosotras y los leíamos. Me alegra que te hayan gustado.

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