martes, 7 de mayo de 2013

Dalmer. [Carmen]


Capítulo 5.

Cuando llego donde está Axel, lo veo con la espalda apoyada en un árbol, mirando con curiosidad una ardilla que hay en el árbol de enfrente. Así, a simple vista, cualquiera diría que es un chico normal y corriente, pero las armas y su forma de actuar lo delatan.
-         Ah, ya estás aquí.- Al decir esto, la ardilla salta a otro árbol, perdiéndose entre las ramas – Vaya, ya la he espantado. Me encantan las ardillas.
-         ¿Qué te ha pasado?- pregunto, haciendo caso omiso de su comentario.
-         Cuando te fuiste, me pegué un tiro en el pie – dice sin ningún tipo de emoción, señalándose el pie con el que cojeaba- Me presenté ante Enzo y le dije que te había perdido: me pegaste un tiro en el pie y me fue imposible seguirte. Lógicamente, no fue una gran escusa, y aunque se lo creyó, me castigó igualmente. Y es por eso, por lo que mi hermoso rostro está lleno de moretones.
Un escalofrío me recorre el cuerpo. Se pegó un tiro en el pie. Él mismo. Queriendo. ¿Qué clase de persona haría eso? “El tipo de persona que se enamora de ti” Sí, está locamente enamorado de mí, lo que tu digas. Que ridículo.
-         Como veo que no tienes nada que decir, voy a empezar a contarte cosas. Lo primero y más importante, me presento.
-         ¿Te vas a presentar tipo perfil de meeting.es? El tuyo sería algo así como: chico sarcástico y curioso. Le gustan las emociones fuertes. Asesino de oficio. Alto y musculoso. Ojos grandes y verdes. Pelirrojo…
-         ¿Pelirrojo?- interrumpe – Pelirrojo son Ron Weasly o Ed Sheeran. Yo no soy pelirrojo, mi pelo se define por color cobre.
-         Bueno, a las tías les pone los pelirrojos, por mentir un poco…
-         No hace falta que mienta para poner a las tías, con solo verme se les hace el chocho agua.
Me río. Es un creído de mierda. Justo el tipo de chicos que me gustan a mí. Otro punto para Axel.
-         Dejémonos de cachondeos y sigamos con mi presentación oficial – esta última palabra la dice con mucho énfasis. Me llamo Axel Meeks, tengo 19 años y nací en Galway, una ciudad irlandesa. Cuando tenía 2 años, mis padres murieron, y mi custodia pasó a manos de mi tío Enzo. Él me entrenó para ser el más rápido, él más fuerte, él más ágil y el más despiadado guerrero de todo su ejército. Aparte, me enseñó a hablar casi todas las lenguas de la Tierra: francés, chino, español, italiano, ruso, checo, rumano, árabe… Antes de seguir con mi vida, tengo que hablar sobre mi tío Enzo. Él es el que te está buscando.
Me intento imaginar a Enzo. No me puedo imaginar ni su rostro ni su cuerpo, solo un hombre cruel. Pensar que es familia de Axel me pone los pelos de punta.
-         Como iba diciendo, Enzo es mi tío. Lleva trabajando para esta misión casi toda su vida.
>> La misión es crear una nueva rama de la especie humana, en la que él sea el líder. Para ello, necesita una máquina (que ya está creada). Pero para que funcione correctamente, necesita una piedra que solo se encuentra en una parte del mundo. Esa piedra machacada, será el combustible. Aparte de eso, cinco almas. Una de esas cinco almas es la tuya.
Demasiado surrealista, esto es demasiado surrealista. ¿Una nueva rama de la especie humana? ¿Cómo va a hacer eso ese hombre? ¿Por qué mi alma? ¿Por qué no el alma de mi vecina Consuelo, esa vieja que vive con la compañía de 20 gatos?
-         ¿Por qué tú? Porque tú no eres una chica normal con un alma normal. De hecho, tienes dos almas. Te apuesto a lo que quieras que a veces escuchas una voz dentro de tu cabeza. Esa es tu otra alma. Tú lo llamas “instinto”, pero esa alma es la que te dice lo que debes de hacer, como actuar. Sí, es una locura.
>> Lo que quiere hacer mi tío, es extraerte tus dos almas y fusionarlas en una sola., para que sea una especie de super alma y con ella pueda funcionar la máquina. Ya lo ha hecho con una persona que era como tú, y te digo, que es algo realmente horroroso.
>> Mi trabajo consiste en buscar a las cinco personas, ahora cuatro, y llevarlas ante mi tío. Hay una en cada continente.
>> La búsqueda de la piedra se atribuye a mi compañero Einar, el gordo que me acompañaba el otro día. Quiere que siempre le acompañe a las ciudades desiertas en busca de la piedra, porque le da “miedo”. No sé como mi tío pudo contratar a ese hombre, de verdad… A ver, que me pongo a hablar y me voy de por las ramas.
Ha hablado mucho sobre almas y piedras y muchas polladas, pero no ha mencionado a mí familia, ¿dónde están?
-         Todo esto es… - ¿con qué palabra puedo describir esto?-  increíble, –sí, creo que esta servirá- pero, ¿dónde está mi familia?
-         Te acabo de decir que Enzo quiere crear una nueva especie, que está construyendo una máquina para hacerla y que necesita torturarte para ello, ¿y tú me dices que dónde está tu familia? Vaya Amanda, los quieres más de lo que yo pensaba.
Sí, yo también pensaba que los quería menos. Supongo que ha sido esta situación la que me ha hecho entrar en razón.
-         En los cuarteles, unas cuantas personas vigilan todas y cada una de las ciudades del mundo. Cuando detectan alguna “presencia”, nos llaman a Einar y a mí, y vamos hacia allá. Antes de llegar, estas personas, hacen que todos los habitantes de la ciudad desaparezcan. Ni yo sé donde guardan los cuerpos, pero después los utilizarán para crear la nueva especie. Si te sirve de consuelo, no están ni muertos ni vivos, están en una especie de trance. La ciudad es un caos hasta que desaparecen. Tú no fuiste una de esas personas, porque tus almas impidieron que así fuera. No lo sabes Amanda, pero tener dos almas es algo muy poderoso.
Estoy asustada. Intento organizar toda esta información, pero no puedo. No puedo. Es algo que es tan ilógico.
-         Axel, tengo miedo.
No sé porque he dicho eso. Supongo que las palabras se han escapado de mi boca. Sin quererlo ni comerlo. “Puede que lo hayas dicho para que te consuele con un abrazo” Mira, querida segunda alma, no es el mejor momento para que hables. “Ya me callo” Sí, cállate.
Creo que mi segunda alma tenía razón, porque se acerca a mí y me da un abrazo. Uno de esos abrazados con fuerza que duran varios minutos. Uno de esos. Apoyo mi cabeza en su pecho, y los ojos se me llenan de lágrimas. No, no voy a llorar. Demasiado tarde. Acerca su mano a mi pelo, y empieza a acariciarlo, con sumo cuidado, como si fuese algo muy valioso.
No lo entiendo. Se supone que es el guerrero más fuerte, rápido, ágil y despiadado de su tío. Se supone que no debería de estar consolando a la chica que debe entregarle. Se supone que yo debería de estar en una sala, muriéndome de dolor mientras que me extraen mis dos almas y la fusionan.
-         ¿Me vas a entregar a Enzo? – no, no sé morderme la lengua y disfrutar del momento.
-         ¿Tú crees que si tuviera esa intención, me habría molestado en venir, contarte su plan y arriesgar mi vida? – dice, mientras que sonríe, como siempre.
-         No, supongo que no.
-         Supones bien.
Y así nos quedamos un buen rato. Abrazados entre los árboles. Yo apoyada en su pecho y él acariciándome el pelo. Una escena preciosa. 

3 comentarios:

  1. ¡Me encanta! Por favor, escribe más, estoy enganchada.

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  2. *____________* Muchas gracias, cada día un capítulo nuevo :)

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  3. Vale, pues te sigo y cuando lo subas ya lo leo. Gracias :)

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