martes, 7 de mayo de 2013

Aldemond [Ana, Cristina y María]


                                                        CAPÍTULO 3.
 

Todo estaba oscuro, afuera llovía. Se oían golpes, alguien subía por las escaleras corriendo. Una mujer me coge y me lleva fuera de la casa cierra la puerta y se oye un disparo. Alguien ha muerto. Oigo un sollozo y dos mujeres hablando, una de ellas me coge en brazos, las mujeres hablan pero no consigo entender lo que dicen, cuando se despiden escucho.
-Gladis, no te preocupes, cuidaré bien de ella.- Era la voz de mi madre y Gladis el nombre de mi tía.

Me despierto jadeando, con el corazón golpeándome dolorosamente contra las costillas. Estoy sudando, tengo el pelo pegado alrededor del cuello. Ese sueño ha sido tan real que parecía un recuerdo. Son las seis y media de la mañana, me levanto y me dirijo hacia la ducha. Cuando acabo ha pasado un cuarto de hora es demasiado temprano todavía. Me acerco a la estantería, decido leer un rato, miro todos los libros y empiezo a leer un libro titulado “Viaje al Centro de la Tierra” elijo este porque he visto la película y me encantó. Llevo un rato leyendo y cuando miro la hora ya son las ocho. Será mejor que vaya a por Mirla. Nos vamos juntas al colegio como el día anterior pero esta vez Marco no está, no le pregunto a Mirla porque supongo que estará con Aéris; además después de todo lo que paso ayer no creo que hayan hablado mucho. Cuando llegamos al instituto nos despedimos y me dirijo hacia mi clase; entro y veo que Aéris está detrás de Jason y el chico de pelo dorado, el asiento de su lado está libre. Me siento a su lado.
-Hola, ¿te acuerdas de mí, nos presentaron ayer? – le pregunto.
- Pues claro, que me acuerdo. – me responde un poco borde.
- Oye siento lo de ayer, es que me puse nerviosa; estabais en casa de mi tía y por eso reaccione así. Ella sigue callada y los chicos no nos escuchan. – Mi tía murió hace cinco años. Casi nunca la veía porque estaba de viajes y eso, pero la quería mucho. – digo yo con la voz un poco quebrajada. Sigue callada. – No quiero que Marco se enfade con Mirla y conmigo, es por eso, llevamos siendo amigos mucho tiempo para que llegues tú y lo destroces. – noto que estoy gritando y todo el mundo me mira. Sigue callada.
- Señorita Lestran, es el segundo día y ya le he regañado bastante. No me gustaría volver ha tener que hacerlo.
- Lo siento, no volverá a suceder.
- Eso espero señorita Lestran.
Durante toda la clase Aéris no me mira, ni tampoco me dirige la palabra; yo hago lo mismo e intento atender pero vuelvo a pensar en lo de los sueños y si el triángulo del ojo tiene algo que ver con que estuvieran en casa de mi tía. No lo sé pero intento no darle más vueltas. Recuerdo la cita que voy a tener esta tarde con Jason y se me escapa una sonrisa. Suena el timbre. La verdad es que la clase de literatura da mucho tiempo para pensar. A la salida me dirijo hasta donde se encuentra Aéris, la miro con un poco de vergüenza porque no habría querido gritarle.
-Siento lo de antes, de verdad. Me mira durante bastante tiempo y después se decide a contestar.
- Acepto tus disculpas. – dice sin perdonarme realmente.
- No enserio, empecemos de nuevo. Quiero llevarme bien contigo. – le digo con una voz dulce. - ¿Te acuerdas de mí?, creo que eras vecina de mi tía, jugábamos juntas cuando pasaba temporadas con mi tía y también te acordarás de mis hermanos Phil y Dalton.
- Si, me acordaba de vosotros, me sonaba mucho tu cara. – dice más animada que antes.
- Me pensaba que ya no me recordarías, fue hace tantos años. Tendríamos unos ocho años o así.
Vemos aparecer a Mirla y a Marco, los dos vienen con amplias sonrisas. Supongo que habrán hecho las paces.
-Hola, ¿qué tal vais?
- Bien, ¿y tú?
- Igual supongo.
Aéris comienza a contar que ya nos conocíamos de antes y toda la historia, está contando incluso lo que ha pasado en la clase. Veo a Jason solo y me acerco a él.
-Hola, ¿lo de esta tarde iba enserio, no?
- Por supuesto, como iba a rechazar la invitación de una preciosa chica.
Me acaba de llamar guapa, estoy que no me lo creo, es decir, él es tan agradable, inteligente y guapo y se ha fijado en mí, se podía haber fijado en cualquier otra chica; algún defecto tendrá que tener.
-Es cierto, que tonta soy.
- Tampoco te lo creas tanto, he quedado con más chicas guapas. – me lo dice con una sonrisa.
- Y yo con chicos que te dan mil vueltas. – le respondo devolviéndole la sonrisa.
Vuelve a sonar el timbre para que volvamos a clase, ahora yo tengo inglés pero creo que Jason no viene a mi clase porque ha elegido plástica, sin embargo observó que Aéris sí que entra, así que supongo que estamos en las mismas clases.
-Ponte guapa, a las seis te recojo en tu casa. Estate lista para entonces. – me dice Jason mientras se aleja en dirección a su clase. No le respondo pero da por hecho que estaré preparada.
Vuelvo a clases. Me siento al lado de Aéris, aunque no hablamos nada. Hoy me voy andando sola a casa.
He acabado de comer y me he vestido. Ya estoy lista. Quedan cinco minutos así que salgó para esperarlo fuera. Aparece enseguida montado en una moto negra, lleva un triángulo en la parte trasera. Me pregunto de donde la habrá sacado, tenemos quince años, no podemos conducir. Me da un casco y me subo en la moto. Siento el viento en la cara, ya que el casco es descubierto, después de un rato llegamos a un bosque; no hay nadie. El bosque no tiene demasiados árboles, además al ser Septiembre todos los árboles tienen tonos marrones y amarillos. Está todo precioso pero me intento hacer la desinteresada. Escucho el sonido de varios pájaros. La verdad es que se ha currado bastante el lugar. Aunque se suponía que yo le iba a enseñar la ciudad.
Se baja de la moto y me dice. - ¿Qué te parece en lugar?
-Está bien supongo. – contesto intentando parecer desinteresada.
Saca una especie de cesta e improvisamos un picnic. Después de haber estado un rato callados rompo el silencio con una pregunta que me llevaba rondando días en la cabeza.
-¿Por qué no me mataste? –Me mira sorprendido- Es decir, Lizzy estaba dispuesta a quitarnos la vida y bueno tú le dijiste que no lo hiciera, ¿por qué?- se hizo un silencio un poco incómodo pero al fin respondió.
- Bueno, yo simplemente, no sé. Creo que algo en ti me llamo la atención y quise saber más de ti, quise saber porque decías ser la sobrina de Gladis, nunca antes había pasado esto, nunca antes había venido una niña de ¿cuántos 14 años? Y nos había dicho que era la sobrina de ella. Fue algo raro.
-¿Niña? Mañana cumplo 15 y ¿acaso cuántos años tienes tú? Vas a mí misma clase, tienes mi edad. ¿Raro? ¿Qué ves raro en pedir explicaciones de por qué una panda de góticos estaba en casa de mi difunta tía?
- No exactamente, tengo 16, perdí un año y lo he tenido que recuperar. ¿Góticos? ¿Te parezco gótico? Bueno, mira, dejemos esto ¿Quieres chocolate milka con oreo?
-¿Milka con oreo? ¿En serio?
- Sí ¿Qué es?
- Has hablado con Mirla ¿verdad? Es mi chocolate preferido.
- No he hablado con ella, simplemente supuse que te gustaría.
- Pues supusiste muy bien- le respondo con una amplia sonrisa mientras me pasa un trozo.- Oye, quiero saber por qué estabais en esa casa.- Me mira por un momento a los ojos y después me coge la cara entre sus manos, son delgadas y muy cálidas. Me siento muy a gusto. Se me acerca lentamente, hasta que me doy cuenta de que estamos respirando el mismo aire. Después se da la vuelta y se queda mirando el suelo con una expresión muy seria.
-¿Te pasa algo?- le preguntó al fin pero él no responde- Lo siento si he dicho algo, yo no quería, de verdad, lo…
- Tienes la marca- dijo en un susurro.
-¿Qué marca? Jason, ¿Qué estás diciendo?
- Será mejor que nos marchemos- dijo levantándose- Vamos, te llevare a casa.
- Jason estas muy raro ¿te pasa algo? No te entiendo.- pero sin darme una explicación me levantó del suelo y cuando quería darme cuenta ya estaba de camino a casa montada en su moto.
No hablamos en todo el camino. Me encontraba en frente de la puerta dispuesta a entrar pero antes de meter la llave por la cerradura Jason me habló.
- Carol, al final no me has enseñado la ciudad.- Le miré sorprendida.
-¿Me estas pidiendo otra cita Jason Hawnlash?- dije en una amplia sonrisa muy burlona.
- Solo si tú quieres Carol Lestran.
-Bueno, si quieres mañana podemos ir al centro, los viernes por la noche se anima bastante la ciudad
- Vale, pero ponte guapa.
-¿Hace falta ponerse vestido?
- Claro, mañana vamos a salir de fiesta y va a ser la mejor fiesta de cumpleaños que vas a tener en tu vida.- Le respondí con una sonrisa- ¿Me das tu número?

Le di mi número, mientras que se me escapaba una sonrisita tonta.
- Bueno, hasta mañana entonces.
- Hasta mañana, Carol, que duermas bien.
- Igualmente- respondí mostrando mi mejor sonrisa. Le veo alejarse veloz con su moto, como si fuese un ángel vestido de negro. Es un poco tarde pero llamo a Mirla y se lo cuento todo. Mirla se queda muy sorprendida. Termino de hablar con ella y decido leer un rato. Tengo demasiado sueño, voy a acostarme. Estoy feliz, espero no tener las horribles pesadillas que me rondan últimamente por la cabeza, la de mi tía llamándome me ocurre todos los años sobre la fecha de mi cumpleaños pero la otra es nueva y nunca la había tenido. No quiero pensar en eso, así que me abalanzo sobre la cama y me quedo dormida enseguida.

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