CAPÍTULO 4.
Me
levanto con el pitido del móvil. Un mensaje acaba de llegar. Es Mirla, me desea
feliz cumpleaños, pero ese no es el único mensaje que hay. Abro el otro y una
alegría me inunda el cuerpo. Es Jason.
<< FELIZ CUMPLEAÑOS, ENANA. <3 >>
Vale, acabo de morir, no me lo creo ¿enana? Creo que me estoy empezando a enamorar de Jason. Me visto rápido, estoy deseando llegar al colegio y verlo. Bajo corriendo por las escaleras y veo a mi madre con un delicioso desayuno y unas bolsa con regalos dentro. Voy corriendo en su dirección.
- Cariño, felicidades.
- Muchas gracias mamá- supongo que los demás todavía no se han levantado.
- Toma esto es para ti.- Tomo los paquetes y los abro corriendo. Es un precioso vestido rojo con escote en palabra de honor y sin mangas. Me encanta, ya sé que ponerme esta noche. Abro el segundo paquete y son unas cuñas. Mis primeros tacones, estoy muy emocionada. No son muy altas, pero tampoco muy bajas, son una cosa normal. Le doy un abrazo tan fuerte que me pide que la suelte. Cuando salgo veo a Mirla venir corriendo hacia mí. Me da un fuerte abrazo y me felicita. Le cuento todo lo de anoche con más detalle que ayer. Ya hemos llegado, antes de entrar a clase saca de su mochila un regalo.
- Toma, esto es para ti.
- Mirla, no hacía falta, muchas gracias.
- No hay de que.- Es un set de maquillaje, no es muy grande pero tiene de todo; rímel, raya, sombras, base… y al final del todo preservativos.
- MIRLA ¿QUÉ ES ESTO?- Ella no podía parar reír.
- Nada, cuando ayer llamaste y me contaste que ibas a salir hoy por la noche con él se me ocurrió. Tendrías que haberte visto la cara.- No paraba de reírse.
De repente llega alguien por detrás y me coge de la cintura.
- FELICIDADES- Me gritó al oído. Era Jason.
- Muchas gracias-Le dije entre risas. En eso suena el timbre.- Tenemos que entrar.- Le dije y él asintió.
- CAROL, RECUERDA USARLOS SI ESO. - Era Mirla desde la otra punta del pasillo.
- NO TE PREOCUPES- Le grité. Entré en clase y Jason me miraba con cara desconcertada.
-¿Usar el qué?- me preguntó.
- Nada… El maquillaje.
- Ah creía que eran los preservativos que te sobresalen del bolsillo, pero supongo que no- Decía con una carcajada. No dije nada simplemente me puse roja y le dediqué una sonrisa. Las tres primeras horas se pasan muy rápido. Jason no para de tontear conmigo y siempre que puede sale con la coña de los preservativos. Ya es la hora del almuerzo, me dirijo al comedor con Jason y cuando entramos veo a Mirla y Marco. Me acerco a la mesa donde se encuentran.
- Felicidades Carol- Me dice Marco sacando un regalo. ¿Otro más? Me pregunto, la verdad que me extraño bastante, era raro ya no tenía tanta relación con Marco como para que me diese un regalo.
- Gracias- Le digo con una leve sonrisa. Abro el paquete y me encuentro con que es un colgante alargado plateado con un ojo en el centro rodeado de triángulos más pequeños.- Pero Marco no deberías haberme comprado nada.
- En realidad ha sido idea de Aéris, no ha podido venir y me ha dicho que te lo de departe de los dos.- Es verdad Aéris no estaba, no me había dado cuenta.- No sé el motivo, pero ella cree la historia de tu tía- continuó diciendo- Ese colgante estaba en un cajón de los muebles de esa casa y ella pensó que era buena idea dártelo. A sí que dale las gracias a ella no a mí.
-Bueno, de todas formas gracias a ti también.- Me respondió con una sonrisa.
De vuelta a casa Mirla no para de hablarme pero solo pienso en Jason y en esta noche, en que tengo ya quince años y todavía no me he dado mi primer beso, ¿cómo me voy a acostar con él? Es algo imposible. Me despido de Mirla. Y entro en casa, están todos esperándome en la mesa para la comida.
- Felicidades Carol- Eran mis dos hermanos, la verdad que no hablaba mucho con ellos pero nos llevábamos bastante bien.
-¿Qué tal en el colegio?
- Bastante bien mamá, gracias.
- Bueno, ¿hoy has quedado? ¿Vas a salir?
- Sí, esta noche.
-Vale, venga sube a cambiarte, que se enfría la comida.
He recibido un mensaje de Jason, pasa a recogerme a las nueve y media.
Ya son las nueve y cuarto, estoy ya preparada, voy a mi cuarto y veo el colgante, decido ponérmelo y me miro al espejo para comprobar que me queda bien cuando suena el timbre, bajo corriendo, abro la puerta y es Jason.
- Mamá me voy.- Digo para despedirme.
- Vale cariño, pásatelo bien.- Cierro la puerta detrás de mí y me doy cuenta de que Jason no para de mirarme de arriba abajo.
-¿Qué?- le digo al fin.
-Nada, estas muy… ¿Estás dispuesta a usar los preservativos?
-¿Qué te hace pensar que quiera usarlos?- Enarqué una ceja.
- Bueno, creo que una oportunidad como esta no puedes dejar pasar, sinceramente.
-¿Una oportunidad como esta?
- Sí, exactamente.
- Ya, ya. ¿A dónde vamos?
- No sé, tú me dirás.
- Había pensado en Paradise, está en la calle Demons.
- Ya, la conozco ¿Subes?- Asentí y me subí en la moto.
Esta noche no había luna, era una noche oscura, había un par de estrellas en el cielo y las calles estaban vacías, la única luz que había era la de las farolas.
- Esta noche pensé que habría más gente en la calle, cómo es viernes.- Le comenté a Jason. Habíamos llegado a Paradise, se oía la música desde fuera y había un bullicio también procedente de dentro.
Entramos, que raro que no me hayan pedido el DNI, pensé.
Estaba oscuro, salía humo del techo y las luces de la pista de baile rebotaban y se proyectaban en todas las paredes de la discoteca.
Jason tiró de mí hacia la barra.
-¿Quieres algo?
- Un Nestea.
-¿No bebes?
- No, no me gusta.
- Vaya, una niña buena.
- No bebo porque no me gusta, no porque sea una niña buena, ¿sabes?
- Carol, era de coña.
- Ah.
- Oye, ¿tú no eres muy pequeña para estar aquí?- Me dijo el camarero- ¿Me puedes dar tu DNI.
- Tengo 15 años ¿no puedo quedarme?
- No, si no tienes 16.- Me dijo muy borde.
-¿Y no puede hacer una excepción?- Le suplique. Movió la cabeza haciendo un gesto negativo.
- Venga Carol, no pasa nada, daremos una vuelta.- Dijo Jason.
- Vale.
Salimos de la discoteca. Había mucha gente fuera esperando a entrar. Un chico no más alto que yo y con el pelo pelirrojo zanahoria se me quedo mirando, pestañeé y el desapareció como por arte.
Jason y yo nos dirigimos hacía el callejón donde había dejado la moto.
Había una sombra aguardándonos. Jason me puso detrás de él. Cuando por fin le dio la luz, vi su rostro, era el chico de la cola.
- No pensé que pudiera volver a verte Jason Hawnlash.- Dijo este.
- Ni yo Ravenscar, ¿qué se te ha perdido aquí?
- Digamos que nos multiplicamos y no podéis con nosotros.
- Lo sé, pero por poco tiempo.
-¿Tú crees?- Mientras lo decía el chico pelirrojo se tiró sobre nosotros, tenía garras que le salían de los dedos y unos ojos sin pupilas, su tamaño se triplicó. Fue algo monstruoso. Yo me quedé paralizada por el horror, no podía moverme, tenía mucho miedo. Pero Jason fue más rápido que esa cosa y sacó un cuchillo tan largo, que podría decirse que era una espada.
Le atravesó el estómago, hasta que pude ver que el otro extremo de la espada le salía ensangrentada por la espalda. Antes de que el cuerpo cayese al suelo, este se esfumó sin dejar una sola gota de sangre.
-Jason- me temblaba la voz. Se dio la vuelta para mirarme- ¿Qué era eso? Y no me digas que ha sido mi imaginación.
-Aquí no, vamos a la casa de Gladis.
<< FELIZ CUMPLEAÑOS, ENANA. <3 >>
Vale, acabo de morir, no me lo creo ¿enana? Creo que me estoy empezando a enamorar de Jason. Me visto rápido, estoy deseando llegar al colegio y verlo. Bajo corriendo por las escaleras y veo a mi madre con un delicioso desayuno y unas bolsa con regalos dentro. Voy corriendo en su dirección.
- Cariño, felicidades.
- Muchas gracias mamá- supongo que los demás todavía no se han levantado.
- Toma esto es para ti.- Tomo los paquetes y los abro corriendo. Es un precioso vestido rojo con escote en palabra de honor y sin mangas. Me encanta, ya sé que ponerme esta noche. Abro el segundo paquete y son unas cuñas. Mis primeros tacones, estoy muy emocionada. No son muy altas, pero tampoco muy bajas, son una cosa normal. Le doy un abrazo tan fuerte que me pide que la suelte. Cuando salgo veo a Mirla venir corriendo hacia mí. Me da un fuerte abrazo y me felicita. Le cuento todo lo de anoche con más detalle que ayer. Ya hemos llegado, antes de entrar a clase saca de su mochila un regalo.
- Toma, esto es para ti.
- Mirla, no hacía falta, muchas gracias.
- No hay de que.- Es un set de maquillaje, no es muy grande pero tiene de todo; rímel, raya, sombras, base… y al final del todo preservativos.
- MIRLA ¿QUÉ ES ESTO?- Ella no podía parar reír.
- Nada, cuando ayer llamaste y me contaste que ibas a salir hoy por la noche con él se me ocurrió. Tendrías que haberte visto la cara.- No paraba de reírse.
De repente llega alguien por detrás y me coge de la cintura.
- FELICIDADES- Me gritó al oído. Era Jason.
- Muchas gracias-Le dije entre risas. En eso suena el timbre.- Tenemos que entrar.- Le dije y él asintió.
- CAROL, RECUERDA USARLOS SI ESO. - Era Mirla desde la otra punta del pasillo.
- NO TE PREOCUPES- Le grité. Entré en clase y Jason me miraba con cara desconcertada.
-¿Usar el qué?- me preguntó.
- Nada… El maquillaje.
- Ah creía que eran los preservativos que te sobresalen del bolsillo, pero supongo que no- Decía con una carcajada. No dije nada simplemente me puse roja y le dediqué una sonrisa. Las tres primeras horas se pasan muy rápido. Jason no para de tontear conmigo y siempre que puede sale con la coña de los preservativos. Ya es la hora del almuerzo, me dirijo al comedor con Jason y cuando entramos veo a Mirla y Marco. Me acerco a la mesa donde se encuentran.
- Felicidades Carol- Me dice Marco sacando un regalo. ¿Otro más? Me pregunto, la verdad que me extraño bastante, era raro ya no tenía tanta relación con Marco como para que me diese un regalo.
- Gracias- Le digo con una leve sonrisa. Abro el paquete y me encuentro con que es un colgante alargado plateado con un ojo en el centro rodeado de triángulos más pequeños.- Pero Marco no deberías haberme comprado nada.
- En realidad ha sido idea de Aéris, no ha podido venir y me ha dicho que te lo de departe de los dos.- Es verdad Aéris no estaba, no me había dado cuenta.- No sé el motivo, pero ella cree la historia de tu tía- continuó diciendo- Ese colgante estaba en un cajón de los muebles de esa casa y ella pensó que era buena idea dártelo. A sí que dale las gracias a ella no a mí.
-Bueno, de todas formas gracias a ti también.- Me respondió con una sonrisa.
De vuelta a casa Mirla no para de hablarme pero solo pienso en Jason y en esta noche, en que tengo ya quince años y todavía no me he dado mi primer beso, ¿cómo me voy a acostar con él? Es algo imposible. Me despido de Mirla. Y entro en casa, están todos esperándome en la mesa para la comida.
- Felicidades Carol- Eran mis dos hermanos, la verdad que no hablaba mucho con ellos pero nos llevábamos bastante bien.
-¿Qué tal en el colegio?
- Bastante bien mamá, gracias.
- Bueno, ¿hoy has quedado? ¿Vas a salir?
- Sí, esta noche.
-Vale, venga sube a cambiarte, que se enfría la comida.
He recibido un mensaje de Jason, pasa a recogerme a las nueve y media.
Ya son las nueve y cuarto, estoy ya preparada, voy a mi cuarto y veo el colgante, decido ponérmelo y me miro al espejo para comprobar que me queda bien cuando suena el timbre, bajo corriendo, abro la puerta y es Jason.
- Mamá me voy.- Digo para despedirme.
- Vale cariño, pásatelo bien.- Cierro la puerta detrás de mí y me doy cuenta de que Jason no para de mirarme de arriba abajo.
-¿Qué?- le digo al fin.
-Nada, estas muy… ¿Estás dispuesta a usar los preservativos?
-¿Qué te hace pensar que quiera usarlos?- Enarqué una ceja.
- Bueno, creo que una oportunidad como esta no puedes dejar pasar, sinceramente.
-¿Una oportunidad como esta?
- Sí, exactamente.
- Ya, ya. ¿A dónde vamos?
- No sé, tú me dirás.
- Había pensado en Paradise, está en la calle Demons.
- Ya, la conozco ¿Subes?- Asentí y me subí en la moto.
Esta noche no había luna, era una noche oscura, había un par de estrellas en el cielo y las calles estaban vacías, la única luz que había era la de las farolas.
- Esta noche pensé que habría más gente en la calle, cómo es viernes.- Le comenté a Jason. Habíamos llegado a Paradise, se oía la música desde fuera y había un bullicio también procedente de dentro.
Entramos, que raro que no me hayan pedido el DNI, pensé.
Estaba oscuro, salía humo del techo y las luces de la pista de baile rebotaban y se proyectaban en todas las paredes de la discoteca.
Jason tiró de mí hacia la barra.
-¿Quieres algo?
- Un Nestea.
-¿No bebes?
- No, no me gusta.
- Vaya, una niña buena.
- No bebo porque no me gusta, no porque sea una niña buena, ¿sabes?
- Carol, era de coña.
- Ah.
- Oye, ¿tú no eres muy pequeña para estar aquí?- Me dijo el camarero- ¿Me puedes dar tu DNI.
- Tengo 15 años ¿no puedo quedarme?
- No, si no tienes 16.- Me dijo muy borde.
-¿Y no puede hacer una excepción?- Le suplique. Movió la cabeza haciendo un gesto negativo.
- Venga Carol, no pasa nada, daremos una vuelta.- Dijo Jason.
- Vale.
Salimos de la discoteca. Había mucha gente fuera esperando a entrar. Un chico no más alto que yo y con el pelo pelirrojo zanahoria se me quedo mirando, pestañeé y el desapareció como por arte.
Jason y yo nos dirigimos hacía el callejón donde había dejado la moto.
Había una sombra aguardándonos. Jason me puso detrás de él. Cuando por fin le dio la luz, vi su rostro, era el chico de la cola.
- No pensé que pudiera volver a verte Jason Hawnlash.- Dijo este.
- Ni yo Ravenscar, ¿qué se te ha perdido aquí?
- Digamos que nos multiplicamos y no podéis con nosotros.
- Lo sé, pero por poco tiempo.
-¿Tú crees?- Mientras lo decía el chico pelirrojo se tiró sobre nosotros, tenía garras que le salían de los dedos y unos ojos sin pupilas, su tamaño se triplicó. Fue algo monstruoso. Yo me quedé paralizada por el horror, no podía moverme, tenía mucho miedo. Pero Jason fue más rápido que esa cosa y sacó un cuchillo tan largo, que podría decirse que era una espada.
Le atravesó el estómago, hasta que pude ver que el otro extremo de la espada le salía ensangrentada por la espalda. Antes de que el cuerpo cayese al suelo, este se esfumó sin dejar una sola gota de sangre.
-Jason- me temblaba la voz. Se dio la vuelta para mirarme- ¿Qué era eso? Y no me digas que ha sido mi imaginación.
-Aquí no, vamos a la casa de Gladis.
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