domingo, 5 de mayo de 2013

Dalmer [Carmen]


Capítulo 2.

Puede que lleve días, semanas o incluso meses huyendo. Huyendo de unas personas que no sé ni quiénes son ni qué quieren de mí. Dos nombres con dos rostros. Uno de ellos me persigue siempre en sueños. Axel.
Por ahora llevo bien la soledad, pero es por las noches cuando me derrumbo. Pienso en mi familia y en mis amigos. Me los imagino en una mazmorra oscura y húmeda; gritando y llenos de heridas sangrientas. También me los imagino muertos, pero prefiero la otra opción.
Algunas veces, encuentro cortijos en mitad del campo. Me aseguro de que no hay nadie y entro. Ahí busco comida, intento coger cobertura (siempre sin éxito) y algunas veces duermo. Está bien dormir en una cama de vez en cuando.
No he tenido ningún encontronazo con nadie, pero sí he notado un par de veces una sombra detrás de mí que me seguía por todas partes. Mi cerebro me decía que no me preocupara, que podría ser un animal o simples imaginaciones mías; pero de nuevo, mi instinto tan por culero como siempre, me decía que esa sombra era una persona. Por si acaso, cogí una escopeta y balas que encontré en el granero de uno de los cortijos. En mi vida he disparado y, me veo incapaz de matar a alguien, pero si no hay otra opción, habrá que disparar.
Estoy en un bosque de árboles sin hojas. Ya empieza a hacer frío. Lo peor que podría pasar, teniendo en cuenta que duermo al raso. Espero encontrar civilización pronto.
Ahora mismo estoy en una cabaña en mitad del bosque. Lejos de la ciudad, espero. Antes de abandonarla para siempre, fui a casa y cogí una mochila con la ropa y la comida necesaria para algunas semanas. Ya se me está acabando.
La cabaña es pequeña, supongo que de caza, ya que tiene varias armas que ya he metido en mi mochila. El único mobiliario que tiene es una mesa, una silla y un armario con algunas latas de despensa. Encima de la mesa hay una radio. He intentado buscar señal, pero todo se ha quedado en un intento.
Me apoyo en la mesa y cierro los ojos. Lo único que puedo hacer ahora, es descansar.

Estoy en un prado con mi familia. Estamos vestidos de blanco y, aparentemente, lo estamos pasando bien. De repente todo se vuelve oscuro, y corro en su busca, gritando sus nombres.
-         ¡¡AMANDAAA!! ¡Estoy aquí!
La voz de mi madre.
Sigo buscándola a ciegas, hasta que veo una luz. Ilumina a un chico alto, musculoso y de pelo color cobre. Axel.
-         Te estaba buscando, Amanda – dice esbozando una siniestra sonrisa.
A sus pies se encuentra los cuerpos sin vida de mi hermana y de mi padre, con el cuello abierto y un charco de sangre alrededor. Mi madre va a tener el mismo destino.
Grito.
Todo sigue igual. Me encuentro en la pequeña cabaña del bosque; sentada en la silla y con el cuerpo echado en la mesa.
“Ha sido un sueño, solo ha sido un sueño”
Más bien una pesadilla.
Me incorporo en la silla. ¿Cuánto tiempo habré estado dormida?
Mientras que me como una barrita energética, la radio empieza a sonar. Primero son palabras sueltas:
- Encontrado… delgada… ojos avellana… cabaña… suerte…
Después de mover la ruedecilla un par de veces, por fin se escucha una frase completa:
- Ya la hemos encontrado. Se llama Amanda Grimaldi Soto. 16 años. 1’58. Delgada. Pelo largo, liso y moreno. Ojos color avellana. Se encuentra en una cabaña de caza a las afueras de Murcia. Buena suerte, Axel.
Mierda.
No sé en que momento decidí salir corriendo de la cabaña, pero ahora me encuentro a un kilómetro de ella.
“Corre, corre, corre” Solo puedo pensar en eso.
No voy a salir de esta. Lo estoy viendo.
Me paro. ¿Cuánto tiempo llevo corriendo? No lo sé, pero el corazón está apunto de salirme por la garganta.
“No te pares, estúpida, sigue corriendo” Así lo hago.
Sigo estando en el bosque, ¿a caso me he perdido? Sí, me he perdido. Estoy dando vueltas. Genial.
Veo una sombra, a lo lejos. Seguro que es la de un animal. “No, no es la de un animal” Puto instinto. Poco a poco veo la sombra con más claridad. Ahora se ha transformado en un chico alto, musculoso y con el pelo color cobre. Axel.
- Hola Amanda, te estaba buscando – dice esbozando una siniestra sonrisa.
Mierda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario