domingo, 5 de mayo de 2013

Aldemond [Ana, Cristina y María]


CAPÍTULO 2.
 
Miro el reloj, y  veo que son las cuatro y media así que voy a empezar ha arreglarme para ir con Mirla. Comienzo a vestirme, me pongo un mono vaquero con una camiseta rosa y mis Vans. Me peino un poco mi castaña y rizada melena. Estoy a pintándome y me doy cuenta que la mancha del ojo está más grande, tiene una forma un poco extraña; sigo sin darle mucha importancia supongo que será un lunar. Me dispongo a salir por la puerta pero me doy cuenta de que todavía son las cinco menos veinte así que me siento en el salón; seguro que con lo tardona que es Mirla no estará lista ni a las cinco. Veo una piedra en la estantería, tiene una forma alargada y una especie de dibujo bastante pequeño, de repente, suena el teléfono; lo cojo, es Mirla ya está lista, no me lo puedo creer.

-¿Estas lista?- me pregunta dudosa.
- Si, estaba apuntó de salir.- le digo.
- Vale, aquí te espero.
Salgo y veo a Mirla en la otra acera, viene corriendo hacia mí y me da un abrazo.
-Si nos hemos visto esta mañana, no hace falta que me abraces.
- Es que tenía ganas de verte, en mi casa están todos insoportables.
Nos dirigimos hacia al centro, vamos hablando un poco de todo.
-¿Sabes que Aéris, la amiga de mi hermano se va a cambiar a arte y literatura? - me dice Mirla.
- ¿Y eso?- pregunto un poco extrañada.
- Dice que las clases de ciencias y economía son muy aburridas y que va a probar en arte y literatura. La verdad es que la chica es maja, ya verás cómo te cae bien. Podríamos decirle que se viniese un día.
- Entramos en esta tienda. – Le pregunto.
- Lo dudabas, tenemos que entrar a todas.
Dentro de la tienda veo al chico de pelo castaño, creo que se llamaba Jason; me mira, me enseña su móvil y se empieza a reír. Al principio no lo entiendo pero luego comprendo que es por lo de esta mañana. Mirla me mira y sonríe.
-Parece que has ligado. El chico es mono. – Me dice con una amplia sonrisa.
- Es el de esta mañana, el chico que está en mi clase.
- ¿Enserio? – Me mira y se ríe. – Vamos a seguirle.
- Estas  loca. No quiero que se piense que estoy obsesionada o algo.
- No lo hará si no nos ve. Anda vamos.
- Mirla, ¿a dónde vas?
- Mirlaaaaa.
Finalmente la sigo. Estamos por unas calles que me resultan muy familiares, sentía como si algo que hubiese allí me perteneciera, era una sensación extraña pero a la vez me encontraba bastante segura.
-Vamos. – Me dice Mirla.
- ¿Estarás de coña? ¿Le vamos a seguir todo el rato? Mirla esto no tiene senti…
- SHHH Calla ya. No va a pasar nada.
- Sé que no va a pasar nada pero me parece una tontería seguirlo ni que fuese Josh Hutcherson.
- Ya sabemos que no es Josh, pero es bastante mono.
Al final me termino callando, sabía que Mirla no iba a parar hasta conseguir lo que quisiese, sería una pérdida de tiempo discutir con ella.
Al final llegamos a una calle llamada Psicodelic. El chico se para delante de una casa, la cual se encuentra abandonada, llama a la puerta, al momento esta se abre y vemos una figura de una persona que tendrá más o menos nuestra edad. Fijo la vista y me doy cuenta de que es Marco. Mirla sorprendida me mira y ahora tira con más insistencia de mí, yo la sigo. Antes de que la puerta se cerrara del todo meto el pie para mantenerla abierta. Mirla y yo nos adentramos y es entonces cuando me doy cuenta, es la casa de mi tía.
-Mirla- digo en un susurro- es la casa de mi tía- me mira atónita y suelta una leve carcajada.
-¿Tu tía? ¿La que murió? Anda cállate y deja ya de imaginarte cosas, lees demasiado.
-MIRLAAA, NO ESTOY DE COÑA- Digo enfadada, creo que he gritado demasiado. Me doy cuenta porque hay unas figuras justamente encima de nosotras, nos miran sorprendidos.
-¿Quiénes sois?- Preguntó un chico alto que destacaba entre todos los demás.
-Creo que me han seguido- respondió Jason al momento- Una es tu hermana ¿verdad?- Preguntó a Marco.
-Sí- Dijo Marco avergonzado- Mirla, ¿Qué haces aquí?
-Y, vosotros, ¿Qué hacéis aquí? ¿Sabéis que esta es la casa de mi tía? ¿Sabéis que está muerta? Creo que vosotros no sois quién para preguntar qué hacemos nosotras aquí.- Todos se volvieron y me miraron, por un momento me arrepentí de haber hablado pero no, estaba enfadada, no me podía creer que un grupo de niñatos estuvieran en casa de mi tía, me parecía mal, me parecía fatal.
-¿Tu tía? Creo que la antigua dueña de esta casa no tenía sobrinos, es más, no tenía hermanos.- Respondió una chica con la mitad de la cabeza rapada.
-¿Cómo puedes estar tan segura?
-Estándolo- dijo acercándose a mi cada vez más de prisa.
-Lizzy, déjalas, apuesto a que se iban enseguida ¿no es así?- Era Jason.
-¿Dejarlas? Jason ¿Qué dices? ¿Te has vuelto loco?
-No, no estoy loco, se lo que digo, déjalas que se vayan.
-No, yo no me voy, quiero saber que hacéis en casa de mi tía.- Alcé la voz al decirlo.
-Mira Jason, si no lo haces tú lo haré yo, tú decides- Lizzy mientras lo decía se metía la mano en uno de los bolsillos de su pantalón vaquero- Sabes perfectamente lo que hay que hacer en estos casos.- ¿En estos casos? Pensé ¿Qué quiere decir? No entiendo nada. Hasta que sacó un cuchillo y entonces lo comprendí, nos quería matar.
-Mirla corre- grité sin pensarlo siquiera. Pero Lizzy ya estaba encima de ella. Marco se tiró sobre Lizzy para detenerla. Di unos pasos hacia atrás pero me tropecé con alguien. Era Jason. Me hablaba pero yo no le comprendía, estaba demasiado asustada demasiado horrorizada. Mi amiga, mi amiga de la infancia estaba a punto de morir y yo aquí parada, sin hacer nada. Aparté la vista de Mirla pensando que sería el final y con lágrimas en los ojos miré a Jason, de cerca era bastante más guapo, tenía un color canela en el pelo ondulado, los ojos eran marrones pero grandes y expresivos y uno de ellos tenía una extraña figura, era un triángulo. Un triángulo poco definido de color negro que destacaba en la parte blanca. Un escalofrío me recorrió el cuerpo de pies a cabeza, era igual que el de mi tía en el sueño, era idéntico, la misma forma, el mismo color, en el mismo ojo. Me sorprendió bastante.
-Oye, oye responde ¿Qué te pasa? ¿Por qué no hablas?
-¿Qué? Lo siento, yo no…
- Mira, no sé quién eres y porque afirmas ser la sobrina de Gladis, pero tienes que salir de aquí cagando leches, ¿lo entiendes?- Jason tenía los ojos muy abiertos.
-¿Conoces a mi tía? ¿Y Mirla?
-Mirla estará bien, no te preocupes.
-¿Cómo que no me preocupe? ¿Te has vuelto loco? Esa amiga tuya ha intentado matar a Mirla ¿y tú me dices que no me preocupe? Yo de aquí no me voy sin ella ¿lo entiendes?
-Vale, tranquilízate.
-No, no me tranquilizo, no me da la gana de tranquilizarme. Y ahora ¿o vas tú y paras a la tal Lizzy o voy yo?- Sin dedicarme una palabra se dio la vuelta y cogió a Lizzy del pelo y la separó de Marco, para mi sorpresa Mirla no estaba. Miré a todos los lados y por fin la encontré, estaba en la otra punta de la habitación con el labio inferior partido y una pequeña brecha en la ceja. Sin pensarlo me acerqué corriendo hacia ella y le di un abrazo. Me puse a llorar. Creía que la había perdido, que no la volvería a ver más, pero no era así. Me devolvió el abrazo.
-Cabrón, suéltame ya, ¿de qué parte estas?- Era Lizzy.
-Llevárosla- dijo Jason. Un chico le obedeció y se la llevo a una habitación. Supuse.
Jason venía en nuestra dirección. Ahora me doy cuenta de donde estamos, era el salón, tenía los mismos muebles que yo recordaba. Era grande y muy espacioso, tenía un gran sofá de un color marrón con una mesita de té enfrente y un poco más adelante se encontraba una gran mueble a juego que recorría una pared de una punta a otra de la habitación y en el centro de este se encontraba una tele, ya un tanto antigua.
-Ya que habéis armado tanto follón porque no nos decís que se os ha perdido aquí-Preguntó Jason al mismo tiempo que Marco traía una bolsa de guisantes congelados para Mirla.
-¿Por qué nos querían matar?- Murmuré sin hacerle mucho caso a su pregunta.
-Yo he preguntado primero.
-A Mirla le parecías mono, quería conocerte, simplemente- Noté como Mirla me daba un codazo en el costado.- Ahora responde tu a la mía.
-Podía haberme conocido en otro sitio, vamos al mismo instituto.
-Ya pero…
-Da lo mismo, ahora salir de aquí os acompañaré a vuestras casas. Marco ven con nosotros.- Marco afirmó y salió de la casa junto con Mirla.- ¿Te llamabas Carol?- moví la cabeza afirmando- Vale, yo Jason Hawnlash, aunque creo que ya lo sabes.- Volví a afirmar.
De camino a casa Marco y Mirla iban hablando por delante nuestra, minutos antes nos habían convencido de no denunciar a Lizzy por intento de asesinato, no me habían dado una buena causa de no hacerlo pero aun así no lo haría, supongo que era porque Jason me parecía de fiar y no sé exactamente por qué, simplemente le haría caso.
-¿Eres nuevo en el instituto?- Pregunté rompiendo el silencio.
-Sí, soy nuevo en la ciudad.
-Si quieres un día quedamos y te la enseño.
-¿Intentas quedar conmigo?- dijo Jason riéndose, note como me sonrojaba.
-No, simplemente intentaba ser amable.
-Jajajaja ¿mañana?
-Vale, me parece bien.
Dejamos a Mirla y a Marco en su casa y cruce dirección a la mía.
-¿En plan cita?- soltó Jason.
-Em… no… no sé.
-Mañana hablamos en el instituto.- Me dedicó una sonrisa.
-Vale, hasta mañana entonces.- De repente se me acerca y me da un beso en la mejilla. No me lo esperaba. Me volví roja, seguramente, y entre en mi casa.
 
 

 

1 comentario:

  1. Chicas, quiero seguiros, pero no hay GADGET DE SEGUIDORES. Ponerlo prontito, porfi! Besos<3<3<3

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